El proyecto busca mejorar eficiencia y añadir producción de molibdeno
Chinalco anunció un plan de inversión superior a US$700 millones para transformar su mina de cobre Toromocho, ubicada en la región de Junín, Perú, en un esfuerzo por mejorar su desempeño operativo y asegurar su competitividad a largo plazo. La iniciativa forma parte de un plan más amplio de inversión iniciado en 2018, que contempla mejoras técnicas y expansión de capacidad en una de las operaciones más relevantes de la compañía en América Latina.
El proyecto incluye una serie de modificaciones en el esquema minero, la incorporación de nuevos depósitos y la expansión de áreas de almacenamiento de mineral de baja ley, lo que permitirá optimizar el uso de infraestructura existente. Además, se busca incrementar la capacidad de procesamiento de la planta desde aproximadamente 117.000 toneladas por día hasta unas 170.000 toneladas diarias, lo que representa un aumento significativo en la escala de operación.
Uno de los cambios más relevantes es la introducción de un circuito de recuperación de molibdeno, un metal que hasta ahora no era procesado en Toromocho. Esta incorporación permitirá separar minerales que contienen cobre y molibdeno, mejorando la eficiencia del procesamiento y generando una nueva fuente de ingresos para la compañía.
El plan también contempla mejoras en la gestión de inventarios de mineral, incluyendo la creación de nuevas zonas de acopio dentro y fuera del tajo, lo que permitirá mantener un flujo constante de material hacia la planta y asegurar la continuidad operativa en el largo plazo. Estas optimizaciones buscan corregir problemas técnicos que en el pasado han afectado la producción y los costos del proyecto.
Toromocho es una de las minas de cobre más importantes de Perú, responsable de cerca del 10% de la producción nacional, y se espera que continúe operando hasta al menos 2042. En este contexto, la inversión de Chinalco refuerza la relevancia estratégica del proyecto tanto para la compañía como para el país, en un momento en que la demanda global de cobre sigue creciendo impulsada por la transición energética.
Sin embargo, el desarrollo del proyecto también se da en un entorno político incierto en Perú, donde cambios regulatorios y elecciones próximas podrían influir en el clima de inversión. Este factor añade un componente de riesgo que podría impactar futuras decisiones de capital en el sector minero del país.
En este escenario, la apuesta de Chinalco refleja una estrategia clara: mejorar eficiencia, diversificar producción y asegurar su posición en uno de los mercados de cobre más importantes del mundo.


