El proyecto gana escala y podría convertirse en una mina de larga vida
Omai Gold Mines anunció una actualización significativa de recursos en su proyecto insignia ubicado en Guyana, consolidando su posición como uno de los desarrollos auríferos más relevantes en etapa avanzada dentro de América del Sur. La nueva estimación eleva los recursos totales a aproximadamente 8 millones de onzas de oro, lo que representa un crecimiento considerable respecto a estimaciones previas y refuerza el atractivo del proyecto para inversionistas y potenciales socios estratégicos.
El incremento en los recursos responde a campañas de perforación recientes y a una reinterpretación del modelo geológico, lo que permitió no solo expandir el volumen total de mineral, sino también mejorar la confianza en parte de estos recursos al convertir material previamente clasificado como inferido en recursos indicados. Este tipo de conversión es clave en minería, ya que reduce la incertidumbre y acerca el proyecto a etapas de desarrollo más avanzadas.
El proyecto incluye dos depósitos principales: Wenot, de tipo open pit, y Gilt Creek, con potencial subterráneo. Ambos han mostrado crecimientos relevantes en esta actualización, destacando especialmente el aumento de recursos en Gilt Creek, que mantiene leyes relativamente altas y podría aportar significativamente a la futura producción del proyecto.
Con esta nueva base de recursos, la compañía planea avanzar hacia una evaluación económica preliminar (PEA) en los próximos meses, la cual podría definir un escenario de operación combinando minería a cielo abierto y subterránea. Analistas estiman que el proyecto podría alcanzar niveles de producción de entre 250.000 y 300.000 onzas de oro al año, superando ampliamente planes anteriores que contemplaban únicamente operación a cielo abierto.
El proyecto Omai no es completamente nuevo: se trata de una mina histórica que produjo más de 3,7 millones de onzas entre 1993 y 2005, lo que le otorga ventajas en infraestructura y conocimiento geológico. Hoy, con el aumento en el precio del oro y nuevas tecnologías, su reactivación se presenta como una oportunidad atractiva dentro del sector.
Además, el contexto regional favorece este tipo de desarrollos. Guyana se ha consolidado en los últimos años como una jurisdicción minera emergente, con estabilidad regulatoria, mejoras en infraestructura y un creciente interés internacional en exploración de oro, posicionándose junto a países como Surinam y Brasil como un nuevo hotspot en América del Sur.
En este escenario, el crecimiento del proyecto Omai no solo impulsa a la compañía, sino que también refuerza el posicionamiento de Guyana como destino clave para inversiones en oro. Si los próximos estudios económicos confirman su viabilidad, el proyecto podría convertirse en una de las principales operaciones auríferas de la región en el mediano plazo.


